| Mira el pobriño, que tiene cara de no poder matar una mosca. Un angelote. |
Moffat es un sentimentalón. Sí, vale, le gusta enrollar en una espiral de argumentos complicados, referencias oscuras y viajes en el tiempo a todo aquel que se deja enrollar. Pero no puede matar personajes. No se le da bien, eso es todo. Por eso mismo cogió a Rory the Roman y lo mató... para luego revivirlo con descacharrantes consecuencias. O al menos es lo que dice él a raiz de sus declaraciones sobre la despedida desgarradora de los Pond.
"Ojoiga, que 'desgarradora' no tiene que significar que vaya a ser triste. O que vaya a haber muertes. Es una despedida. Como con todo, las despedidas no son cool y muchas veces son desgarradoras. El otro día me vino el becario y tuve que decirle que le despedía. Fue desgarrador. Ahora tengo otro. Becarios are cool. JAJAJAJA. Nah, ahora en serio. Nunca fuí muy de muertes. Y tampoco creo que matar companions sea lo mejor. Se rompería la magia."
Tambien comentó el hecho de que Russell T. Davies le echó la bronca cuando vió que en sus capis nunca moría nadie. Y el único que moría (en The Girl in the Fireplace, que tengo que volver a ver por cierto) era porque ya estaba muerto. Luego hizo que matara un gatito. Davies, ese ONVRE sin escrupulos. He dicho.
Fuente - Todo lo dicho (o casi todo, vaya) ha salido de boca de Moffat y pueden verlo en Doctor Who TV